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martes, 29 de marzo de 2011

Stéphane Hessel proclama la movilización contra el poder económico y financiero con su libro 'Indignaos'

Es difícil no emocionarse cuando un señor de 93 años sube a un escenario con paso divertido y zancada decidida y pide a las personas que se “indignen” ante un mundo que está “acabando con la Tierra”, “tiene cada vez más pobres”, no se respetan los derechos de los ciudadanos y sus garantías en temas de salud, trabajo y educación son cada vez menores.
El señor, es verdad, no dice nada nuevo, pero si el señor es uno de los creadores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tiene casi 100 años y saca la energía para recordar a las personas, jóvenes y mayores, que hay que resistir y comprometerse, emociona.


Este martes, Stéphane Hessel ha dado una lección de humanidad y energía al centenar de personas de todas las edades que lo escuchaban en el Instituto Francés. Hessel se ha presentado a sí mismo como un nonagenario que ya ha vivido muchas historia y se ha reído, muy educadamente, de los que creen que en sus palabras no hay acciones o son solo un intento de demagogia. “Sospecho que el primer ministro francés no ha acabado el libro porque ha dicho que es poco inteligente indignarse y hay que hacer alguna cosa. Y eso que mi librito tiene 60 páginas”, ha dicho.

Éxito editorial

Con voz muy clara y alta, Hessel ha dicho que “si cayó el Muro de Berlín”, también puede hacerlo “el sistema capitalista financiero”. Hessel, nacido en Berlín en octubre de 1917, en plena Revolución Rusa, vivió de lleno la segunda guerra mundial, con un destacado papel en la Resistencia francesa, fue torturado y deportado, pasó por tres campos de concentración, burló la muerte apropiándose de la identidad de otro preso y se evadió dos veces. Tras la gran contienda bélica fue diplomático y formó parte, en 1948, del equipo redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Quizá por eso su libro de 60 páginas, que ya lleva 1.700.000 ejemplares vendidos en Francia y que se ha traducido a 20 idiomas, tiene validez. Es como dijo él mismo una invitación a seguir leyendo, a buscar otras formas de organización, a implicarse como colectivos.“No hay que ser indiferentes, hay que comprometerse, convertirse en una resistencia pacífica. Participar en la vida política o encontrar movimientos de resistencia. Ahora tenéis Google y, en un click, podéis saber quién se compromete con la ecología, contra la pobreza”, ha declarado.

Soluciones, dice Hessel, las hay, pero su cometido no es enumerarlas. Interés por encontrar la solución, viendo como se ha extendido el interés del libro que nació en una pequeña editorial de Montpellier, también. “Indignaos es un pequeño momento de lectura para seguir leyendo y comprometerse”. En su discurso también ha recordado el sufrimiento del pueblo palestino. “Tenía 25 años cuando creamos Israel. Ahora tenemos que buscar un reequilibrio”, ha declarado.

Apoyo femenino

En Francia, el libro ha sido criticado por hacer un llamamiento a la violencia. Ante estas críticas, Hessel pronuncia una sola palabra: “Gandhi”. “La movilización debe salir de la no violencia, de la resistencia pacífica”, ha dicho. Su deseo es que todos, especialmente los jóvenes, encuentren un motivo de indignación, “un valor precioso”, en sus propias palabras, y para encontrarlo, ha concluido, solo basta con mirar alrededor: “¡Buscad y encontraréis!”.

En la segunda fila, unos jóvenes estudiantes que comparten piso en Barcelona enumeran muchas razones: precarización del trabajo, recortes sanitarios, educativos. “Pareciera que estamos bloqueados. Tenemos que movilizarnos, pero no sabemos cómo. Compraré el libro y luego veré qué está pasando”, han asegurado.

Forman parte de esa generación que como explica Toni Judt en Algo va mal nacieron con un modelo capitalista salvaje y no conocen otro sistema posible. Hessel lo ha dicho al principio de la conferencia. Su libro es solo una llamada, el inicio: “Id a las librerías, buscad lo que se está escribiendo y comprometeos”.

Alguien del público le pregunta si los políticos lo han leído. El señor contesta que francamente no lo sabe. Él, dice, a nivel interpersonal ha recibido buenas críticas de políticos locales. "Mujeres, siempre mujeres", dice. Luego, hace un alegato al poder de cambio de las mujeres. La gente aplaude. En la puerta de la sala está Joan Herrera, secretario general de ICV. Ya estaba indignado antes de entrar a la conferencia, dice.
Fuente: www.elperiodico.com   Catalina Gayá

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